miércoles, 17 de enero de 2018

Letras efímeras: Aquella tarde…


Era una tarde nublada como cualquier otra de septiembre, de camino a casa mientras viajaba en el metro, se sentía el bochorno, ese previo antes de que empiece a llover, observaba celosamente como una pareja se besaba para luego abrazarse tiernamente y terminar sonriéndose, absortos en su felicidad como si nadie más existiera.
Mientras avanzaba lentamente el metro debido a la leve lluvia, el frio se iba escurriendo al interior, mientras las gotas de lluvia se resbalaban por la ventana y la pareja frente a mí, de hacían más cercanos, la escena me hizo recordar los momentos en los que vivía algo similar, esos momentos que guardo en lo profundo de mi corazón y me preguntaba; ¿Qué fue lo que pasó y por qué  me encontraba solo en un día como hoy?
Lo primero que vino a mi mente fue la chica que más he amado en mi vida, aún recuerdo la primera vez que la conocí, la sonrisa de nervios que ponía mientras se tocaba su largo cabello, su postura insegura y la ropa discreta que si lo notabas a detalle tenía unos coquetos terminados, eso pensé cuando me la presentaron en el trabajo; aun no sé qué paso pero espontáneamente pude sentir como existía algo casi mágico entre los dos que nos hacía cada vez más cercanos, desde el primer instante hablar con ella era una maravilla; el tiempo corría como si se tratase de una hoja arrastrada por el viento.
Con el pasar de los días fui notando como cada vez deseaba más el nunca separarme de ella, de momentos cuando trabajaba o mientras hacia cualquier cosa su recuerdo persistía en mi mente. Verla llegar y saludarla hacia que el ritmo de mi corazón se acelerara de una forma que me era incapaz ocultar mi felicidad, esbozaba una sonrisa como un niño al abrir su regalo de navidad y ver qué era lo que había pedido, muchas veces, buscaba cualquier excusa por mínima que fuese para tener contacto con ella, otras veces solo me acercaba lo más próximo a su escritorio al pasar, escuchar su voz y tener el aroma de su perfume en mi mente todo el día.  
Un día soleado me arme de valor y la invite a salir, después de esa vez cada ocasión era única y especial, mis sentimientos por ella se desbordaban y yo notaba que al igual que a mi ella gustaba de mi compañía. De un momento a otro, me di cuenta que no podía dejarla ir de mi vida, y con todos los nervios del mundo, con mi voz quebrada y temblorosa y con el corazón a punto de estallarme, confesé mis sentimientos en la sala de mi casa, ella con una sonrisa y agitando la cabeza de forma afirmativa pronunciaba de la  forma más hermosa y animada del mundo “sí”; ese instante pude notar como todo dejaba de existir y lo único que existía era el lugar en donde estábamos, ella y yo, al pensar en eso viene a mi mente la primera vez que nos besamos, la suavidad y lo carnosos de sus labios, lo húmedo de su boca y tacto de su piel en mis manos con la cual nuestros cuerpos temblaban y mientras nuestra respiración se agitaba, me negaba a la idea que ese momento se acabara en algún momento.
Mi trabajo me gustaba, pero el trabajar juntos me hacía apreciar y amar no solo a ella sino todo en mi trabajo; días, semanas y meses transcurrían y no podíamos estar más felices el uno con el otro.
Sin embargo, un día como cualquier otro, a su vida regreso alguien y paulatinamente la felicidad en ella se fue apagando y lo poco; por no decir que nada que me hablaba del tema me pesaba. Cada día notaba como era poco a poco más infeliz yo me iba llenando de dudas e incertidumbre, cada que me acercaba a ella para intentar darle mi afecto, ella solo me daba espalda y el ambiente se llenaba de un doloroso silencio, y un muro se creaba entre ella y yo instantáneamente, no lograba entender que pasaba, y mucho menos, como la persona que amaba se iba alejando de mí y aunque en ocasiones lograba abrazarla, no lograba comprender que pasaba, se notaba su ausencia y como buscaba apartarse de mí.
Un día como cualquier otro, simplemente desapareció dejando una nota con un simple “adiós”, provocando un hueco en lo profundo de mi ser y por más que hacia lo que fuese esa sensación no se iba, inclusive abandono el trabajo, cada día en el me parecía un tormento porque notaba su ausencia; lo que en un día fue lo que más amaba realizar, poco a poco me hacía más desdichado, así que decidí dejarlo; a lo que me lleva al día de hoy, en donde siento una ausencia que no ha podido llenar otra persona y aunque dan lo mejor de sí, se  que no es suficiente para mí, en ese momento note que una parte de mí no estaba y al menos por ahora, es mi deber seguir buscando hasta encontrar eso que un día perdí…

Este es un trabajo escrito entregado el 23 de noviembre del 2017

OPINIÓN DE: Nerve - un juego sin reglas



El viernes pasado me visitó una amiga, ya en casa le pregunte si deseaba ver una película, dado que no tenía mucha idea de lo que deberíamos ver, decidí que ella tomara la delantera. Netflix fue la opción más viable por el catalogo y la sencillez de uso, ella decidió poner la película Nerve.
Al comenzar la película puedes notar al público al que va dirigida, adolescentes y jóvenes milenial, que se la pasan en constante uso de redes sociales y buscando un pasatiempo que sea inmediato y de consumo fácil. La película tiene una trama simple hay un juego de retos por los cuales la gente (espectadores) que ve paga por morbo de ver que un tercero (jugador) cumpla ese objetivo y a cambio recibe un equivalente, en una especie de competencia de popularidad, la protagonista una persona sosa y aburrida, entra al juego y se inscribe como jugadora, ahí conoce un tipo y los espectadores los hacen pareja, haciendo que se sientan atraídos el uno por el otro, el juego es manejado por gente desconocida que tiene mucha influencia en todo el mundo. Cuando la chica se arrepiente le dice a la policía y esta no le cree, después aparece inconsciente y la amenazan con que controlan su vida ¿Cuál es la forma de liberarse? Haciendo de jugadora, llegar en primer lugar. A la cual le ayudan su amiga la cual es súper divertida y su amigo el nerd que curiosamente es hacker.
 Es una trama predecible desde el inicio, de esas pelis que pones de fondo solo para no sentirte que eres el único en casa, no hay consecuencias a pesar que se enfrentan a gente desconocida que tiene gran influencia en el mundo y la chica encuentra al amor de su vida en el tipo con el que hace pareja y él es malo solo porque lo obligan, pero él es un corderito de Dios.
Me hubiera gustado que al menos hubiera consecuencias reales para los personajes y realmente ninguna crece, los personajes se mantienen y están definidos en su estereotipo y no hacen ninguna aportación novedosa, es una estructura que ya es infalible y lo único que cambia es la temática, en una industria de consumo y mañana olvido es perfecta, sin embargo para quedar vivida en los recuerdos como un gran trabajo se queda no solo corta sino que desde el inicio sabes cómo va a terminar y lo que esperas de ella es nada.
Sin embargo la película cumplió su función pasar el tiempo con mi familia y mi amiga, lo cual hace que no la desprecie tanto, no está mal, pero realmente pudo estar mejor, se quedó en un intento flojo de demostrar un tema ya tocado por muchas otras películas y en vez de ser diferente a todas, prefirió mantenerse en la comodidad de una trama simple.

Este escrito fue realizado el 10 de septiembre del 2017.